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50 Textos Bíblicos Para Evangelizar Reina Valera 1960

Última actualización: 21 de septiembre de 2026.

Evangelizar no es ganar una discusión, es abrir una puerta. Estos 50 textos, en Reina-Valera 1960, están ordenados como un plan de salvación: el amor de Dios primero, después el problema del pecado, la obra de Cristo en la cruz, el llamado a creer y arrepentirse, y la seguridad de la vida eterna. Llévalos en la mano para compartir el evangelio en la calle, en una visita o en una conversación que no buscabas.

El que evangeliza no lleva su opinión, lleva una noticia. La tarea no es convencer a golpe de argumento, es contar con claridad lo que Dios ya hizo y dejar que su Palabra haga el resto.

1. El amor de Dios: el punto de partida

El evangelio no empieza con el infierno, empieza con el amor. Antes de hablar del pecado, muestra a quién se le está fallando.

Juan 3:16

«Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.»

Todo el evangelio cabe en un versículo. Empieza aquí y casi nunca te equivocas.

Romanos 5:8

«Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.»

Dios no esperó a que la persona mejorara. Amó primero, murió primero.

1 Juan 4:9-10

«En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él… él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados.»

El amor de Dios no es un sentimiento vago, tiene fecha, nombre y cruz.

Jeremías 31:3

«Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia.»

El amor de Dios no empezó cuando la persona nació, y no termina cuando falla.

Salmo 103:8

«Misericordioso y clemente es Jehová; lento para la ira, y grande en misericordia.»

El Dios que se predica no está buscando pretextos para condenar, está tardando en enojarse.

Lucas 15:20

«…cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó.»

El padre no espera en la puerta con los brazos cruzados. Corre. Esa es la imagen que Dios da de sí mismo.

Romanos 2:4

«…ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento.»

Lo que ablanda un corazón duro no suele ser el miedo, es descubrir que Dios ha sido bueno todo este tiempo.

2. El problema: el pecado nos separa de Dios

El evangelio no ofende porque hable de pecado, ofende cuando lo hace sin amor. Dilo con claridad y sin dedo acusador.

Romanos 3:23

«Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios.»

Todos. Sin excepción y sin escalón. El que evangeliza está en la misma fila que el que escucha.

Isaías 59:2

«…vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro.»

El problema no es que Dios esté lejos, es que hay un muro, y lo puso el pecado.

Romanos 6:23

«Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.»

Un versículo con las dos mitades del evangelio: lo que ganamos y lo que se nos regala.

Eclesiastés 7:20

«Ciertamente no hay hombre justo en la tierra, que haga el bien y nunca peque.»

La buena persona también necesita salvación. Ser mejor que el vecino no alcanza.

Santiago 2:10

«Porque cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos.»

Ante Dios no hay pecados de talla chica. Uno solo ya rompe la relación.

Jeremías 17:9

«Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?»

«Yo soy bueno de corazón» es justo la frase que la Biblia pone en duda.

Romanos 3:10-12

«Como está escrito: No hay justo, ni aun uno… no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.»

Pablo cierra la puerta a la salvación por mérito antes de abrir la de la gracia.

3. La solución: Cristo murió y resucitó por nosotros

Aquí está la noticia. Todo lo anterior era para llegar a esto.

1 Corintios 15:3-4

«…que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras.»

El evangelio en su forma más corta: murió, fue sepultado, resucitó. Sin la resurrección no hay noticia que dar.

1 Pedro 3:18

«Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios.»

Una sola vez. No hay que repetir el sacrificio ni completarlo con obras.

Isaías 53:5

«Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados… y por su llaga fuimos nosotros curados.»

Escrito 700 años antes. La cruz no fue un accidente, fue un plan.

2 Corintios 5:21

«Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.»

El gran intercambio: él toma tu culpa, tú recibes su justicia.

Juan 1:29

«…He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.»

Quita, no cubre a medias. El trabajo quedó terminado en la cruz.

Colosenses 2:14

«…anulando el acta de los decretos que había contra nosotros… y quitándola de en medio y clavándola en la cruz.»

La deuda no fue perdonada en secreto, fue clavada en público.

Romanos 4:25

«…el cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación.»

La resurrección es el recibo: el pago fue aceptado.

Hechos 4:12

«Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.»

El evangelio es exclusivo porque solo uno murió y resucitó.

4. El llamado: cree y arrepiéntete

El evangelio pide una respuesta. No basta con estar de acuerdo, hay que volverse.

Hechos 3:19

«Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados.»

Arrepentirse es cambiar de dirección, no solo sentir pena.

Marcos 1:15

«…Arrepentíos, y creed en el evangelio.»

Las primeras palabras del ministerio de Jesús. Dos verbos, ninguno opcional.

Romanos 10:9

«…si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.»

Confesar y creer. El versículo que muchos usan para guiar a alguien a Cristo.

Romanos 10:13

«…todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.»

«Todo aquel» no deja a nadie fuera por su pasado.

Juan 1:12

«Mas a todos los que le recibieron… les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.»

Recibir a Cristo cambia el apellido: de perdido a hijo.

Apocalipsis 3:20

«He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.»

Él toca. La manija está del lado de adentro.

Juan 3:36

«El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida.»

El evangelio también advierte. Rechazarlo tiene consecuencia.

2 Corintios 6:2

«…he aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación.»

El evangelio no se decide «algún día». Se decide hoy.

Isaías 55:6-7

«Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. Deje el impío su camino… y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia.»

Dos condiciones: dejar el camino y volverse. Y una promesa: misericordia.

Lucas 13:3

«…si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente.»

Jesús no suavizó el llamado. El amor y la advertencia van juntos.

5. La seguridad: lo que recibe el que cree

El evangelio no deja a la persona en la incertidumbre. Estos versículos dan piso firme.

Juan 5:24

«…el que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida.»

«Tiene» y «ha pasado». Tiempo presente y pasado. No es un trámite pendiente.

Romanos 8:1

«Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús.»

Ninguna. El expediente quedó cerrado.

Efesios 2:8-9

«Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.»

La salvación es regalo. No se gana y no se paga después.

1 Juan 5:11-13

«…Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo… Estas cosas os he escrito… para que sepáis que tenéis vida eterna.»

Juan escribe para que la persona lo sepa, no para que lo adivine.

Juan 10:28-29

«…no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano… y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.»

Dos manos sosteniendo. La seguridad no depende de la fuerza del creyente.

Filipenses 1:6

«…el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.»

Dios no empieza proyectos que abandona.

Tito 3:5

«…nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia.»

Si no la ganaste por obras, tampoco la pierdes por fallar.

2 Corintios 5:17

«…si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.»

El evangelio no mejora a la persona, la vuelve a hacer.

Romanos 5:1

«Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.»

El muro de Isaías 59:2 cae. Ahora hay paz, no tregua.

Juan 14:6

«…Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.»

Cierra el círculo: el amor del Padre del principio ahora tiene un camino.

6. Para el que evangeliza

El testigo también necesita palabra. Estos versículos son para ti, antes de salir.

Romanos 1:16

«…no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree.»

El poder está en el mensaje, no en tu habilidad para darlo.

Romanos 10:14

«¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído?»

Alguien tiene que ir. Hoy te toca a ti.

Marcos 16:15

«…Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.»

«A toda criatura» incluye al que crees que nunca va a creer.

Mateo 28:19

«Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones…»

La meta no es una decisión, es un discípulo.

Hechos 1:8

«…recibiréis poder… y me seréis testigos en Jerusalén… y hasta lo último de la tierra.»

Empieza donde estás. Jerusalén antes que el fin del mundo.

1 Pedro 3:15

«…estad siempre preparados para presentar defensa… ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros; pero hazlo con mansedumbre y reverencia.»

Preparado, pero con mansedumbre. El tono también predica.

2 Timoteo 4:2

«…predica la palabra; insta a tiempo y fuera de tiempo…»

El momento «perfecto» para hablar de Cristo casi nunca llega solo.

Isaías 55:11

«…así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero.»

Tú siembras la Palabra. Ella no vuelve con las manos vacías.

1 Corintios 3:6

«Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios.»

Tu trabajo es plantar o regar. El resultado no está sobre tus hombros.

Cómo usar estos textos para evangelizar

  • Sigue el orden. Amor, pecado, cruz, llamado, seguridad. Ese recorrido es un plan de salvación completo.
  • Elige pocos, no todos. Para una conversación bastan 4 o 5: Juan 3:16, Romanos 3:23, Romanos 6:23, Romanos 10:9 y Juan 5:24.
  • Deja que la persona lea. Que sostenga la Biblia o el teléfono y lea el versículo en voz alta. La Palabra pega distinto cuando sale de su propia boca.
  • Haz una pregunta, no un discurso. «¿Qué te dice este versículo?» abre más puertas que diez minutos hablando tú.
  • Termina con una invitación clara. «¿Quieres orar ahora mismo y recibir a Cristo?» No dejes la decisión en el aire.

Tabla: los textos por etapa del evangelio

Etapa Versículos clave Idea central
El amor de Dios Juan 3:16; Romanos 5:8; Lucas 15:20 Dios amó primero
El pecado Romanos 3:23; Isaías 59:2; Romanos 6:23 El pecado nos separa de Dios
La cruz 1 Corintios 15:3-4; 2 Corintios 5:21; Hechos 4:12 Cristo pagó y resucitó
El llamado Romanos 10:9; Marcos 1:15; Hechos 3:19 Cree y arrepiéntete hoy
La seguridad Juan 5:24; Romanos 8:1; Efesios 2:8-9 Vida eterna como regalo

Preguntas frecuentes

¿Cuáles son los mejores versículos para evangelizar a alguien por primera vez?

Un recorrido corto y probado: Juan 3:16 (el amor de Dios), Romanos 3:23 (todos pecaron), Romanos 6:23 (la paga y la dádiva), Romanos 10:9 (confesar y creer) y Juan 5:24 (la seguridad de vida eterna). Con esos cinco puedes presentar el evangelio completo en pocos minutos.

¿Qué es el «plan de salvación» y qué versículos lo componen?

Es una forma ordenada de explicar el evangelio en pasos: el amor de Dios (Juan 3:16), el problema del pecado (Romanos 3:23; 6:23), la solución en Cristo (1 Corintios 15:3-4; Hechos 4:12), la respuesta de fe y arrepentimiento (Romanos 10:9; Marcos 1:15) y la seguridad de la salvación (Juan 5:24; Efesios 2:8-9).

¿Qué textos bíblicos sirven para predicar en la calle?

Los mismos, pero más breves y memorizados: Romanos 3:23, Romanos 6:23, Juan 3:16, Hechos 4:12, Romanos 10:13 e Isaías 55:6-7. En la calle conviene apoyarse en versículos cortos que se puedan citar sin abrir la Biblia.

¿Hay que hablar del pecado al evangelizar o solo del amor de Dios?

Los dos. Sin el amor de Dios el mensaje asusta; sin el pecado, no se entiende para qué murió Cristo. El orden bíblico suele ser empezar por el amor (Romanos 2:4 dice que la benignidad de Dios guía al arrepentimiento) y luego explicar el problema con claridad y sin dureza.

Antes de salir

No llevas tu opinión, llevas una noticia que no inventaste. Ora antes, elige pocos versículos, deja que la persona lea, haz una pregunta y termina con una invitación clara. Tú plantas o riegas; el crecimiento lo da Dios.

Para preparar el resto: versículos para predicar en la calle, temas para predicar con citas bíblicas y versículos para iniciar un culto.