Última actualización: 16 de septiembre de 2026.
La Biblia habla del diezmo de principio a fin, pero no de la misma manera en el Antiguo Testamento que en el Nuevo. En el Antiguo era una ley: la décima parte, entregada para sostener a los levitas y la casa de Dios. En el Nuevo, Jesús lo da por hecho pero mueve el peso al corazón, y los apóstoles enseñan a dar en proporción, con alegría y sin obligación. Aquí tienes las citas en Reina-Valera 1960, ordenadas, y una respuesta directa a la pregunta que casi todos traen: ¿sigue vigente el diezmo para el cristiano?
Resumen: el diezmo (dar el 10%) se instituye en Génesis y se regula en la Ley (Levítico 27:30, Números 18:21). Jesús lo menciona sin anularlo (Mateo 23:23). El Nuevo Testamento no repite el mandato del 10% para la iglesia; enseña dar proporcional, decidido y alegre (2 Corintios 9:7; 1 Corintios 16:2). La promesa de Malaquías 3:10 sigue siendo un llamado a confiar. La cifra la decides tú; el corazón lo revisa Dios.
¿Qué es el diezmo?
El diezmo es la décima parte de los ingresos o de la cosecha, apartada para Dios. La palabra hebrea significa literalmente «la décima». En Israel sostenía a la tribu de Leví, que no recibió tierra porque su herencia era el servicio en el tabernáculo y el templo.
No era un impuesto del gobierno ni una limosna para los pobres. Era un acto de adoración con una función concreta: que la casa de Dios tuviera pan y que sus siervos pudieran dedicarse a servir sin tener que sembrar para comer.
El diezmo en el Antiguo Testamento
En el Antiguo Testamento el diezmo empieza como un gesto libre y termina como una ley detallada.
Génesis 14:20
«Y bendito sea el Dios Altísimo, que entregó tus enemigos en tu mano. Y le dio Abram los diezmos de todo.»
Antes de que existiera la Ley, Abram ya diezmó. El diezmo nació de la gratitud, no de una orden.
Génesis 28:22
«…y de todo lo que me dieres, el diezmo apartaré para ti.»
Jacob hace un voto de camino, huyendo y con miedo. El diezmo aparece cuando alguien decide poner a Dios primero antes de tener nada seguro.
Levítico 27:30
«Y el diezmo de la tierra, así de la simiente de la tierra como del fruto de los árboles, de Jehová es; es cosa dedicada a Jehová.»
El texto no dice «dale a Dios el diezmo». Dice que el diezmo ya es de Dios. Retenerlo no es ahorrar, es quedarse con algo ajeno.
Números 18:21
«Y he aquí yo he dado a los hijos de Leví todos los diezmos en Israel por heredad, por su ministerio, por cuanto ellos sirven en el ministerio del tabernáculo de reunión.»
El diezmo tenía destinatario: los que servían a tiempo completo. Sostener el ministerio no es un invento moderno.
Deuteronomio 14:22
«Indefectiblemente diezmarás todo el producto del grano que rindiere tu campo cada año.»
Cada año, sin falta. La disciplina del diezmo enseñaba a confiar en Dios doce meses seguidos, no cuando sobraba.
Deuteronomio 26:12
«Cuando acabes de diezmar todo el diezmo de tus frutos en el año tercero, el año del diezmo, darás también al levita, al extranjero, al huérfano y a la viuda, para que coman en tus poblaciones y se sacien.»
Parte del diezmo tenía cara: el que no tenía tierra, el que venía de fuera, el que había perdido a su sostén. Dar a Dios y cuidar al que sufre iban juntos.
2 Crónicas 31:5
«…los hijos de Israel dieron muchos primeros frutos de grano, vino, aceite, miel y de todo el fruto de la tierra; y trajeron asimismo los diezmos de todas las cosas en abundancia.»
Cuando el pueblo volvía a Dios, lo primero que se movía era la mano. El avivamiento se notó en el granero.
Nehemías 10:37-38
«…que traeríamos también las primicias de nuestras masas, y nuestras ofrendas, y del fruto de todo árbol, del vino y del aceite, para los sacerdotes, a las cámaras de la casa de nuestro Dios, y el diezmo de nuestra tierra para los levitas.»
Restaurar el diezmo fue parte de reconstruir la nación. Sin sostén, el templo se apagaba aunque los muros estuvieran de pie.
Amós 4:4
«…traed de mañana vuestros sacrificios, y vuestros diezmos cada tres días.»
Dicho con ironía por el profeta: Israel multiplicaba los rituales mientras pisoteaba la justicia. Diezmar sin obedecer no impresiona a Dios.
El diezmo en el Nuevo Testamento
El Nuevo Testamento menciona el diezmo, pero no repite para la iglesia el mandato de dar exactamente el 10%. Habla de él en tres momentos y luego enseña a dar de otra manera.
Mateo 23:23
«¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello.»
Jesús no anula el diezmo, lo pone en su lugar. Se puede diezmar con exactitud de farmacia y tener el corazón seco. El diezmo nunca fue la meta, era la puerta.
Lucas 18:11-12
«El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres… doy diezmos de todo lo que gano.»
El único que en los evangelios presume de su diezmo se va a casa sin ser justificado. Dar puede alimentar el orgullo tan fácil como alimenta la obra.
Hebreos 7:4-9
«Considerad, pues, cuán grande era éste, a quien aun Abraham el patriarca dio diezmos del botín… aquí ciertamente reciben los diezmos hombres mortales; pero allí, uno de quien se da testimonio de que vive.»
El autor usa el diezmo de Abraham a Melquisedec para mostrar que Cristo, nuestro sumo sacerdote, es superior a los levitas. El argumento es sobre Jesús, no un mandato nuevo de diezmar.
1 Corintios 16:2
«Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas.»
Aquí está el patrón de la iglesia: cada semana, cada uno, apartado antes, en proporción a lo que prosperó. Regular como el diezmo, pero medido por tu bendición, no por una tabla.
2 Corintios 9:7
«Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.»
La palabra clave del Nuevo Testamento sobre dar no es «décima», es «propuso en su corazón». La cifra la decides tú, con calma y con gozo.
2 Corintios 8:12
«Porque si primero hay la voluntad dispuesta, será acepta según lo que uno tiene, no según lo que no tiene.»
Dios mide la ofrenda contra tu bolsillo, no contra el del vecino. El que tiene poco y da poco con el corazón entero da más que el que tiene mucho y suelta migajas.
La promesa y la advertencia: Malaquías 3
El pasaje más citado sobre el diezmo es también el más fuerte. Dios acusa, promete y desafía en cinco versículos.
Malaquías 3:8
«¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? En vuestros diezmos y ofrendas.»
Dios llama robo a lo que el pueblo llamaba economía doméstica. Retener lo dedicado tiene nombre.
Malaquías 3:10
«Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde.»
Es el único lugar de la Biblia donde Dios invita a probarlo. No es una máquina de dinero, es una invitación a confiar con la mano abierta y ver qué hace él.
Malaquías 3:11-12
«Reprenderé también por vosotros al devorador, y no os destruirá el fruto de la tierra… y seréis tierra deseable, dice Jehová de los ejércitos.»
La bendición prometida no es solo lo que entra, también es protección de lo que ya tienes. A veces Dios bendice tapando un agujero que no veías.
La actitud del corazón al dar
Proverbios 3:9
«Honra a Jehová con tus bienes, y con las primicias de todos tus frutos.»
Primicias es lo primero, no lo que queda. El orden en que repartes tu dinero confiesa el orden de tus prioridades.
Lucas 6:38
«Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir.»
No es una fórmula para enriquecerse. Es una ley de vida: el que da estrecho, vive estrecho.
Hechos 20:35
«…recordad las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir.»
Nos enseñaron a medir la bendición por lo que entra. Jesús la mide por lo que sale.
1 Crónicas 29:14
«Porque ¿quién soy yo, y quién es mi pueblo, para que pudiésemos ofrecer voluntariamente cosas semejantes? Pues todo es tuyo, y de lo recibido de tu mano te damos.»
No estás regalando, estás devolviendo una parte de lo que se te prestó entero.
2 Corintios 9:6
«El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará.»
Ningún agricultor llora por el grano que entierra. La ofrenda es semilla: la sueltas y confías en el suelo.
El diezmo: Antiguo Testamento y Nuevo Testamento
| Aspecto | Antiguo Testamento | Nuevo Testamento |
|---|---|---|
| Base | Ley: mandato del 10% (Levítico 27:30) | Principio: dar proporcional y voluntario (2 Corintios 9:7) |
| Cantidad | Fija: la décima parte | La decide cada quien «según haya prosperado» (1 Corintios 16:2) |
| Destino | Levitas, templo, huérfano, viuda, extranjero | Sostén de los que enseñan, ayuda a los santos, misiones |
| Motivo | Obediencia a la Ley | Gratitud y amor, «no con tristeza, ni por necesidad» |
| Actitud | Cumplir con exactitud (Mateo 23:23) | Dar con alegría, «como propuso en su corazón» |
Cómo dar el diezmo hoy
- Decide una proporción, no una cifra al azar. Muchos cristianos toman el 10% como punto de partida por su raíz bíblica; el Nuevo Testamento te deja libre para ajustarlo, arriba o abajo, según tu situación.
- Aparta primero. «Cada primer día de la semana… ponga aparte algo» (1 Corintios 16:2). Separa lo de Dios cuando entra el ingreso, no cuando ves qué sobró.
- Bruto o neto es una decisión de conciencia. La Biblia no lo especifica. Sé consistente y hazlo con paz, no con cálculo para dar lo menos posible.
- Dalo donde te alimentan. El destino bíblico del diezmo es sostener la obra y a quienes sirven en ella. Da en tu iglesia local antes que en cualquier otro lado.
- Si no llegas al 10%, da lo que puedas con el corazón entero. «Será acepta según lo que uno tiene, no según lo que no tiene» (2 Corintios 8:12).
Preguntas frecuentes sobre el diezmo
¿El diezmo es obligatorio para los cristianos?
El Nuevo Testamento no repite para la iglesia el mandato de dar exactamente el 10%. Enseña dar de forma regular, proporcional, decidida de antemano y con alegría (1 Corintios 16:2; 2 Corintios 9:7). Muchos cristianos mantienen el 10% como guía por su base bíblica, pero como principio de generosidad, no como ley que condena si no se cumple.
¿El diezmo se saca del sueldo bruto o del neto?
La Biblia no lo especifica. Es una decisión de conciencia. Lo importante es hacerlo con consistencia y con paz, no buscando el cálculo que permita dar lo mínimo. Algunos diezman del bruto por dar «las primicias»; otros del neto, que es lo que realmente reciben. Ninguna de las dos opciones es pecado.
¿A dónde debe ir el diezmo?
El destino bíblico del diezmo es sostener la casa de Dios y a quienes sirven en ella (Números 18:21; 1 Corintios 9:13-14), además de ayudar al necesitado (Deuteronomio 26:12). En la práctica, eso significa tu iglesia local primero. Las ofrendas para misiones, ministerios o personas concretas van además del diezmo, no en su lugar.
¿Qué pasa si no puedo dar el 10%?
Da lo que puedas con el corazón entero. «Si primero hay la voluntad dispuesta, será acepta según lo que uno tiene» (2 Corintios 8:12). La viuda de Marcos 12:41-44 dio dos moneditas y Jesús la puso de ejemplo. Empieza con una proporción sostenible y crécela con el tiempo.
¿Cuál es la diferencia entre diezmo y ofrenda?
El diezmo es una proporción fija (la décima parte) con raíz en la Ley. La ofrenda es voluntaria y sin cantidad establecida: cada uno da «como propuso en su corazón» (2 Corintios 9:7). El diezmo se calcula; la ofrenda se decide. Puedes leer más en los 7 mejores versículos para la ofrenda.
Antes de diezmar
El diezmo no compra el favor de Dios ni asegura riqueza. Es una manera de decir con la mano lo que la boca ya confesó: que él es primero y que todo vino de él. Da la cifra que decidiste, dala con alegría, dala donde te alimentan, y deja el resultado en las manos de quien un día te invitó a probarlo.
Para seguir estudiando: versículos para la ofrenda, versículos para orar por los ministerios de la iglesia y 7 salmos sobre el dinero y la provisión.