Un culto no empieza cuando alguien toma el micrófono, empieza cuando la congregación deja de mirar el reloj y empieza a mirar a Dios. Estos 40 versículos, en Reina-Valera 1960, están ordenados por el momento de la apertura: el llamado a adorar, la bienvenida, la lectura inicial y la oración de entrada. Úsalos para que los primeros minutos del servicio dejen de ser trámite y se vuelvan puerta.
Los primeros cinco minutos marcan el resto. Si abres con prisa y avisos, la reunión arranca fría. Si abres con la Palabra, todo lo demás sube de temperatura.
El llamado a adorar
Antes de saludar a nadie, se llama a la congregación a ponerse de pie por dentro.
Salmo 95:6: «Venid, adoremos y postrémonos; arrodillémonos delante de Jehová nuestro Hacedor.»
Salmo 100:4: «Entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus atrios con alabanza; alabadle, bendecid su nombre.»
Salmo 122:1: «Yo me alegré con los que me decían: A la casa de Jehová iremos.»
Salmo 34:3: «Engrandeced a Jehová conmigo, y exaltemos a una su nombre.»
Salmo 96:1-2: «Cantad a Jehová cántico nuevo; cantad a Jehová, toda la tierra. Cantad a Jehová, bendecid su nombre; anunciad de día en día su salvación.»
Salmo 150:6: «Todo lo que respira alabe a JAH. Aleluya.»
Hebreos 10:24-25: «…no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos.»
Salmo 63:2: «Para ver tu poder y tu gloria, así como te he mirado en el santuario.»
Salmo 84:1-2: «¡Cuán amables son tus moradas, oh Jehová de los ejércitos! Anhela mi alma y aun ardientemente desea los atrios de Jehová.»
Salmo 118:24: «Este es el día que hizo Jehová; nos gozaremos y alegraremos en él.»
La bienvenida a la congregación
Después del llamado a adorar, se recibe a la gente con la Palabra, no solo con «buenos días».
Romanos 15:7: «Por tanto, recibíos los unos a los otros, como también Cristo nos recibió, para gloria de Dios.»
Salmo 133:1: «¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía!»
Mateo 18:20: «Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.»
1 Corintios 1:3: «Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.»
Filipenses 1:3: «Doy gracias a mi Dios siempre que me acuerdo de vosotros.»
Salmo 118:26: «Bendito el que viene en el nombre de Jehová; desde la casa de Jehová os bendecimos.»
3 Juan 1:14: «…la paz sea contigo. Los amigos te saludan.»
Efesios 2:19: «…ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios.»
Salmo 65:4: «Bienaventurado el que tú escogieres y atrajeres a ti, para que habite en tus atrios.»
Colosenses 3:15: «Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones… y sed agradecidos.»
La lectura de apertura
Un texto leído en voz alta antes del primer canto ancla la reunión en la Escritura.
Salmo 19:14: «Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, oh Jehová, roca mía, y redentor mío.»
Salmo 46:10: «Estad quietos, y conoced que yo soy Dios.»
Isaías 6:3: «Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria.»
Salmo 24:7: «Alzad, oh puertas, vuestras cabezas… y entrará el Rey de gloria.»
Habacuc 2:20: «Mas Jehová está en su santo templo; calle delante de él toda la tierra.»
Salmo 100:1-2: «Cantad alegres a Dios, habitantes de toda la tierra. Servid a Jehová con alegría.»
Salmo 145:1-2: «Te exaltaré, mi Dios, mi Rey, y bendeciré tu nombre eternamente y para siempre.»
Apocalipsis 4:11: «Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder.»
Salmo 47:1: «Pueblos todos, batid las manos; aclamad a Dios con voz de júbilo.»
1 Crónicas 16:23-25: «Cantad a Jehová toda la tierra, proclamad de día en día su salvación… grande es Jehová, y digno de suprema alabanza.»
La oración inicial
Se abre pidiendo que Dios dirija todo lo que sigue.
Salmo 143:8: «Hazme oír por la mañana tu misericordia… hazme saber el camino por donde ande.»
Salmo 119:18: «Abre mis ojos, y miraré las maravillas de tu ley.»
Juan 4:23-24: «…los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad.»
Salmo 90:17: «Sea la luz de Jehová nuestro Dios sobre nosotros, y la obra de nuestras manos confirma sobre nosotros.»
2 Corintios 3:17: «…donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad.»
Salmo 51:15: «Señor, abre mis labios, y publicará mi boca tu alabanza.»
Salmo 5:3: «Oh Jehová, de mañana oirás mi voz; de mañana me presentaré delante de ti, y esperaré.»
Efesios 3:16-17: «…que os dé… el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu.»
Salmo 33:20-21: «Nuestra alma espera a Jehová; nuestra ayuda y nuestro escudo es él. Por tanto, en él se alegrará nuestro corazón.»
Salmo 27:8: «Mi corazón ha dicho de ti: Buscad mi rostro. Tu rostro buscaré, oh Jehová.»
Cómo usar estos versículos al abrir el culto
- Elige uno por momento, no diez. Un texto para el llamado, uno para la bienvenida, uno para leer y uno para orar. Cuatro versículos bien dichos abren mejor que veinte leídos rápido.
- Léelos, no los recites. Que se note que estás leyendo la Palabra de Dios, no repitiendo una fórmula.
- Deja un silencio después del texto. Tres segundos de silencio antes del primer canto valen más que una frase de relleno.
- Pon los avisos al final, no al principio. La apertura es para Dios; la logística puede esperar.
- Que quien abre haya orado antes de subir. El tono con que empiezas contagia a la sala.
Tabla: un versículo por momento de la apertura
| Momento | Versículo sugerido | Función |
|---|---|---|
| Llamado a adorar | Salmo 95:6 | Poner el corazón de rodillas |
| Bienvenida | Romanos 15:7 | Recibirnos como Cristo nos recibió |
| Lectura de apertura | Salmo 46:10 | Aquietar la sala ante Dios |
| Oración inicial | Salmo 119:18 | Pedir ojos abiertos para todo el culto |
Preguntas frecuentes
¿Qué versículo se usa para abrir un culto?
Los más usados son Salmo 95:6 («Venid, adoremos y postrémonos»), Salmo 100:4 («Entrad por sus puertas con acción de gracias») y Salmo 122:1 («Yo me alegré con los que me decían: A la casa de Jehová iremos»). Cualquiera de ellos funciona como llamado a la adoración al comenzar.
¿Cómo se hace la bienvenida en la iglesia con la Biblia?
Después del llamado a adorar, se recibe a la congregación con un texto como Romanos 15:7 («recibíos los unos a los otros, como también Cristo nos recibió») o Salmo 133:1 («cuán bueno es habitar los hermanos juntos en armonía»), seguido de un saludo breve. La Palabra primero, la logística al final.
¿Cuántos versículos conviene leer al iniciar el servicio?
Entre uno y cuatro: uno para el llamado a adorar, uno para la bienvenida, uno para la lectura de apertura y uno para la oración inicial. Más versículos leídos deprisa restan en lugar de sumar.
Antes de abrir la reunión
Los primeros minutos deciden si la congregación entra al culto o solo se sienta en él. Abre con la Palabra, deja un silencio, guarda los avisos para el final y ora antes de subir. Que el culto empiece cuando la gente deja de mirar el reloj.
Para preparar el resto: versículos para despedir el culto, versículos para orar por los ministerios y versículos para una vigilia.